Formación Humana - Liceo Matías Ramón Mella

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Formación Humana

Formación Humana

8. ÁREA DE FORMACIÓN INTEGRAL, HUMANA Y RELIGIOSA  8.1. DEFINICIÓN DE LA NATURALEZA DEL ÁREA

Área de Formación Integral, Humana y Religiosa es de naturaleza esencialmente

integradora porque busca el desarrollo del ser humano en todas sus dimensiones.

Parte de la naturaleza fundamental y unitaria del mismo, teniendo como base los

valores humanos y cristianos, que proceden de la doctrina y la persona de Cristo.

Dicha área responde a la necesidad de apertura e interrelación de la persona con

Dios, con los demás y consigo misma. Es una dimensión esencial de su ser,  puesta de relieve tanto por la Teología, como por otras ciencias y disciplinas

humanas como la Filosofía, la Psicología, la Antropología..., que han asumido y

explicado el fenómeno religioso como parte fundamental del devenir humano. La

historia y la cultura universal llevan la impronta de lo religioso; el cual ha sido un

elemento que ha humanizado y creado sentido y espacio para la vida y el

quehacer diario de las personas y la comunidad.

Esta formación responde a la realidad cultural e histórica de la conformación de

nuestro pueblo y de toda América Latina, en los cuales la religión impregna y se

articula con los hechos y acontecimientos presentes en nuestra realidad cultural.  La religiosidad popular en América Latina sigue siendo elemento medular y

configurado de una cultura que se sabe íntimamente ligada a la dimensión

trascendente de la persona, donde se manifiestan las características específicas

de cada región.

Por tanto, uno de los elementos fundamentales para obtener la formación integral

del ser humano es la religión, en nuestro caso la cristiana, por su determinada

visión de la persona y del mundo. Trata de responder a las interrogantes y

aspiraciones más profundas del espíritu y da sentido a la vida en sí misma y a su

fin último.

Desde esta perspectiva, la formación religiosa nace como una exigencia de la

educación integral del ser humano.

El hecho religioso está en la base de nuestra cultura (nociones, ideas, valores,

sentimientos, actitudes, procesos, etc.) por lo cual se hace necesaria de la

formación del sujeto, ya que la dimensión religiosa es por naturaleza esencial y

fundamental de la persona y su cultura, por consiguiente está en la sociedad y en

la historia.

Es el espacio para reflexionar sobre las interrogantes que se suscitan en la vida.  La religión, al contactar con el progreso de la cultura trata de responder a esas

interrogantes profundas del ser humano, con unos conceptos claros y términos

precisos. Se esfuerza por dar respuestas, de diversas maneras, a esas

inquietudes morales y espirituales del hombre y de la mujer de hoy, señalando

caminos, doctrinas, normas de vida, celebraciones litúrgicas, etc, para llenar el

vació interior, a través de la vivencia y el compromiso de fe.

La Formación Integral, Humana y Religiosa propone la palabra de Dios que se

encarna en nuestra cultura, como doctrina que es capaz de liberar al ser humano

de las opresiones que le imponen las estructuras y lo capacita para ser una

persona creativa, solidaria, participativa... al servicio del bien común,

Propone a Cristo como camino, verdad y vida libertadora no sólo de las

estructuras injusta, sino también de las esclavitudes que produce el desvío del

camino correcto. La relación fe y cultura se da necesariamente en el contexto de la

vida y no sólo en el ámbito escolar. Al desarrollar la Formación Integral, Humana y

Religiosa como área académica se propicia el diálogo y encuentro real entre fe y

cultura, planteándolo en forma específica y crítica.

En la perspectiva de la libertad, se asume que la religión exteriormente no se

impone. Es un reclamo interior de todo ser humano que la acepta con

responsabilidad. Esta responsabilidad debe ser educada para que el acto de fe o

aceptación religiosa sea libre. La educación, en ese orden, es, por fuerza crítica,  para determinar un acto humano libre, consciente y meritorio expresado en acto

de fe.

Se sitúa también esta área dentro de la cultura particular en la que está inserto el

educando, es decir, en su situación. Esta situación pasa a ser contenido, por lo

tanto es un área necesaria. Esta situación, esta cultura, es fluente de conocimiento

y de elaboración crítica.


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